domingo, 28 de mayo de 2017

EMPANADILLAS DE MORCILLA DE ARROZ, PIMIENTO ROJO ASADO Y QUESO DE CABRA


© El Platillo Comilón



INGREDIENTES: (para 10 empanadillas grandes)

  -  Un paquete de 10 obleas para empanadillas grandes
  -  Una morcilla de arroz, conocida como de “Burgos”
  -  1-2 pimientos rojos asados
  -  Queso de cabra en rulo
  -  Aceite de oliva


ELABORACIÓN:

  Las empanadillas son una masa de tamaño más o menos pequeño que pueden estar rellenas de cualquier ingrediente: pescado, carne, verduras, etc. Por lo general, suelen ser saladas, aunque cada vez más las podemos encontrar en los escaparates de muchas pastelerías como un bocado dulce, rellenas por ejemplo de crema, dulce de membrillo, etc. Por su sencillez a la hora de prepararlas nos pueden solventar cualquier visita inesperada, aparte de darnos un sin fin de posibilidades y de sabores distintos.

  Hoy, en El Platillo Comilón, vamos a preparar unas empanadillas de morcilla de arroz, pimiento rojo asado y queso de cabra, ¿nos acompañas?

  Hacer este relleno no es nada complicado, basta con poner un chorrito de aceite de oliva en una sartén, a fuego medio-bajo, y sofreír la morcilla junto con los pimientos rojos asados cortados en tiras. Pero, para ello, usaremos una morcilla de arroz entera, también conocida como “morcilla de Burgos” por la fama que tiene su elaboración, consumo y venta en esta provincia española.


  Pero no la cocinaremos embutida en la tripa, sino, toda desmenuzada. Hacemos unos pequeños cortes longitudinales en uno de sus lados y tiramos de la piel hasta retirarla. Con las manos bien limpias, o con un cubierto, desmenuzamos la morcilla poco a poco hasta que todo el relleno del que está compuesta esté más o menos suelto.

  Lo ponemos en la sartén a fuego medio-bajo y lo freímos removiéndolo constantemente para evitar que se nos queme o se agarre al fondo. A esto le añadimos también un pimiento rojo asado y cortado en tiras finas. Si este es pequeño, echaremos dos. Si quieres saber cómo hacer los pimientos rojos asados, pincha AQUÍ o en la imagen para acceder a la receta.


  Una vez sofrito todo, lo dejamos reposar en un plato hasta templar o enfriar, ya que, a la hora de rellenar las empanadillas, es mejor hacerlo con la masa de relleno fría porque está más compacta y nos permite manejarla con facilidad. Lo mismo ocurre con la oblea, de lo contrario, puede romperse.


  En este caso la masa que envuelve las empanadillas la hemos comprado, aunque también podemos optar por hacerla de forma casera y fácil, pero eso lo dejamos para otra ocasión. Venden paquetes de 10 obleas de distintos tamaños. Si queremos hacer unas empanadillas de gran tamaño compramos las más grandes, y si no, las de menor tamaño.

  ¡Vamos a rellenar las obleas! Extendemos una sobre una superficie lisa de trabajo y, con ayuda de una cuchara, le añadimos un poco de la mezcla realizada anteriormente.


  Sobre esta ponemos un trozo fino de “rulo de cabra”. Este es un queso de cabra con forma cilíndrica, blando, sabroso y cremoso que aporta el toque final a nuestras empanadillas. Si nos pasamos a la hora de rellenarlas podemos hacer que estas se rompan y abran durante la fritura. Si esto sucediese, debemos tener mucho cuidado porque el líquido que suelta la masa de relleno en contacto con el aceite salpica mucho y nos puede llegar a quemar.


  Doblamos la oblea por la mitad, dándole la forma de media luna, y sellamos los bordes con ayuda de los dientes de un tenedor, presionando para que queden unidos, y  así no se puedan separar en el momento de freírlas.



  Ponemos unos tres dedos de aceite de oliva en una sartén y, cuando esté caliente, las echamos y freímos a fuego medio. Es preferible freírlas en varias tandas que echar muchas en la sartén. Así nos cercioramos de que se hacen bien por dentro y por fuera sin llegar a arrebatarse. Dejamos que se doren y las sacamos a un plato con papel absorbente para que escurran el aceite.

  Si no queremos que nuestras empanadillas absorban tanto aceite de la fritura, podemos hacerlas al horno. Para ello lo precalentamos a 180ºC, en la bandeja del mismo ponemos un papel apto para hornear y encima las empanadillas. Cuando veamos que estas ya están doradas, las sacamos y... ¡listas para comer! Seguro que esta mezcla de sabores no os pasa desapercibida.




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